Saturday, 6 February 2010

Los viajes de la vida

Cuando dije que un viaje como este es como el matrimonio, por que te cambia y dura para toda la vida, me corrigieron. No, el matrimonio no dura para toda la vida.
Vuelvo a escribir y les doy la bienvenida a los que me quieran seguir por este medio un tanto impersonal pero que promete ser constante.
Antes de viajar solía decir que Japón es otro mundo, otro planeta, pero no lo es.
38 horas de viaje pero no sali del planeta ni del mundo. Cosas diferentes, millones y se iran revelando a medida que se vayan descubriendo.
Mi primer semana la pase conviviendo con gente internacional y el idioma no fue una complicación si tienes la facilidad para sonreir, además pareciera que la gente esta acostumbrada a no ser entendida y sonrien de vuelta.
Está fue mi primer semana de clases y entonces el idioma se convirtió en una barrera. Es volver al kinder, planas de los 46 caracteres de uno de los tres alfabetos, cantar canciones para aprender que las vocales no son a, e, i, o, u, son a, i, u, e, o.
De mis profesores escribiré más adelante ya que aprender de alguien que solía trabajar con Steve Jobs merece un post individual.
Todo esta medido, los vagones del subte y del tren en el piso de la estación, los tiempos del bus, los pupitres para zurdos, el escusado que a la vez es lavamanos y cada una de las puertas semi escondidas que sirven para encerrar a la gente en un areá protegida del humo en caso de incendio.
Temperatura de 0 grados, un lindo día con sol, salir a caminar, a descubrir algo, a perderse y encontrarse y en el medio de las sombras frías que los edificios altos producen, los rayos de sol caen sobre los árboles ansiosos de flores de cerezo y la nieve empieza a caer.
Y eso, no esta medido.

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