Saturday, 13 February 2010

Los días perfectos

De lo bueno poco. Suelo ser muy celosa con estos días que eventualmente pasan. Pero hoy, decido compartirlo.
Salimos a las 10 de la mañana. Marine iba de shopping, Richard y yo éramos música y acompañamiento. Después de la primer ronda de tiendas nos detuvimos a comer hamburguesas de arroz, las favoritas. Caminamos por el centro y encontramos el río. El sol, en nuestra cara resaltaba nuestras sonrisas, el agua en el medio de la ciudad siempre me da una alegría extra.
Desde la radio FM Osaka vimos el Kyocera Dome y decidimos caminar hacia allá. Lo recorrimos, nos perdimos y caminamos. Empezó a oscurecer y mi felicidad incrementaba, por que acá, las noches son mágicas y las luces de neón multicolores que alumbran las calles, que anuncian los lugares de comida, peluquerías y los semáforos se unen y crean un festin visual inigualable.
Tomamos el tren de regreso a casa y Marine tuvo una excelente idea, detenernos a cenar en New Delhi, un restaurante de comida Hindú exquisito. Así fue y el licuado frío de mango y el helado con coco fueron el mejor final de un día en el que se caminan 8 horas, se come mucho, se disfruta más y se comparten buenos momentos con buenas personas.
No se puede desear algo mejor. Días así llegan, se viven y se conservan.

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